A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


El sueño de la realidad
enero 21, 2009, 9:31 pm
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Hoy la realidad se despertó tarde. Para entonces ya se habían derretido las noticias y el café se había vuelto loco. Con su espacio aéreo restringido por la resaca, desayunó las migajas de un amanecer recalentado sin beso añadido. Afuera, a falta de maquillaje, el invierno era sólo frío y el sol tuvo salir con ayuda de una ONG. A pesar de un clima de mierda, las nubes en el cielo celebraban la fiesta de la espuma y la tierra mostraba orgullosa su vientre preñado. Encendió un cigarrillo y volvió a la cama donde, fiel como una perra, le esperaba la soledad. Para hoy no tenía más tarea que regar su colección de palabras polisílabas, mirar por una rendija y escuchar pasos en su azotea. Hoy era la única protagonista de su biografía.

Miéntras el día, con su matinal erección, escurría el bulto, y al tiempo se le caía el pelo, la realidad se preguntó como sería eso de soñar. Siempre quiso probar a qué sabía un sueño, aunque fuera despierta. Pero de eso siempre se encargaba la fantasía, la mejor de sus amantes, la que le enseñó que pisar bien el suelo sólo puede conseguirse después de haber dejado una huella en la luna, la única capaz de calentar aquel mundo de bolsillo, entre sus muslos. Pero ya no estaba. Problemas de convivencia. Con una cerveza agria entre los dedos, una tos anunciada en televisión y una canción de Joaquin Sabina, quiso desconectarse en internet.

Y la realidad se fue a pasear por ese Rastro, donde todavía cualquiera podía abrir su puesto y vender su corazoncito de miga de pan, donde perderse por sus salones llenos de té e infusiones con cuchillas de afeitar, sapos dando lecciones de cómo besar, guerras de sofá, amores con goma dos, amargaritas, adoliscientes, tulibanes, sudamedicados, narcoetas, filotópicos, expañolis, moderaptores, fansones, fansistas, melancohólicos, solistos, contradictos… Y ella, que sólo esperaba confundirse un ratito con la ficción, quedó atrapada en la red.

Allí la encontré. Dí un click en descargar … y así fue como yo, que sólo era un sueño naúfrago en ese mar virtual, conseguí asirme a la realidad. Ahora vamos juntos hacia mañana, sin cita previa y ni falta que hace. Los sueños por lo general morimos jóvenes, preferentemente asesinados. No importa. Sólo espero que cuando me hagan la autopsia encuentren el guión de una comedia, basada en hechos reales.

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