A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


noviembre 22, 2009, 6:44 am
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Vámonos a Praga,

donde las revoluciones son de terciopelo

porque como Silvio , aún “le debo

una canción a una bala”…

 

Vámonos,

donde tiene nombre propio la primavera

donde la vejez padezca de viruela

y la niñez sea un día sin escuela.

Vámonos de las domesticanas

teñidas de felicidad,

de los sueños con los pies calientes

de las tripas llenas con comida casera

de las princesas que de repente

te tienen preparada la cena.

 

Vámonos Benjamín

donde tus lágrimas puedan competir

con las heladas aguas del Moldava,

donde las antiguas piedras silentes

conviertan un folio en una cama.

Vámonos, punto y coma

un tentempié para el destino,

volvamos a una Bohemia sin obras

– aunque Madrid sólo hay una-

a reeditar nuestros corazones de bolsillo

una canción, un Cd… un libro

con derechos de amigo.

 

Venga, apuremos

el as de copas de los borrachos

las espadas por la espalda

el oropel y los bastos

cementerios de vivos delincuentes

muertos con buenos sueldos

a costa del contribuyente.

 

Venga Benjamín…

a Praga y vámonos!

 

 

COMENTARIO PERSONAL:

Ya empezó Joaquín Sabina a beber kilómetros, a seguir el mapa de su espalda… Enhorabuena.

Por mi parte, me he quedado con la frase que ha repetido hasta la saciedad durante la promoción del disco “Vinagre y Rosas”, a la sazón: “… salir de la Felicidad Doméstica” para poder inspirarse, argumentaba.  Bien, si él lo necesitaba y podía hacerlo, por qué no. Praga no necesita de ninguna excusa para perderse por sus medievales calles y puentes.

Sin embargo, me quedo con la expresión “Felicidad doméstica” ( que en realidad, podría significar simplemente que uno se esta acomodando,¿por qué  repudiar con el léxico ese estado de bonanza, de paz, sosiego ?) y con la  argumentación de tomarse unas vacaciones de dicha felicidad para poder componer, de que no le sale canciones sin estar “en la cuerda floja”.

Comprendo que cuando durante tantos años uno se ha acostumbrado a hacer canciones siguiendo determinados “ritos”, enmedio de específicos “estados”…  pues, viéndose en barbecho, recurra a intentar recrear esos ambientes para “reencontrarse”. Lo comprendo… pero, personalmente, pienso que no es necesario. Facilita la labor, sí, como cuando cualquiera quiere empezar a hacer deporte pero no le vienen las ganas… entonces se compra unas zapatillas nuevas, superchulas, y así se anima a correr. O cuando no tiene ni putas ganas de estudiar, pero no te queda más huevos… entonces te compras unos cuadernos vírgenes, superguays, lo empiezas con una calígrafía cuidada, hasta que coges el ritmo y ya escribes como te sale de la polla. Sí, yo también hago esas cosas.

 Pero, como artista aficionado, también se que no es necesario, ni exclusivo, estar deprimido o “a tope” para crear. Sí, es cierto que en esas temporadas uno esta más creativo. Sobre todo, por necesidad. No olvido la incuestionable cualidad de laborterapia que tiene el arte… uno escribe, pinta o compone, esculpe , fotografia o  corre una marathón, para no pegarse un tiro o peor aun, para no pegárselo a alguién. Pero también el arte, de por si, sirve de inspiración, él mismo, sin más complementos.

Por experiencia propia, sé que se puede tener tres, cuatro, cinco o hasta seis ideas buenas (buenas para uno mismo, suficientes al menos para movilizar nuestra mente y nuestras manos) al año… con eso llega, con eso puede haber para trabajar todo ese año y más. Hay disciplinas donde se exige una disciplina y una sistematización sin duda, como es el caso de escribir una novela. Componer canciones, es otra cosa… puedes hacerlas en una hora, un día o un mes… el caso es que quieras escribir una canción. Tarde o temprano aparece… pero tienes que tener una guitarra o cualquier instrumento en la mano. Como decía Picasso.. “la inspiración existe pero que te pille trabajando”.

Dicho esto, sólo recordar que hay canciones tan bellas como “No hago otra cosa que pensar en ti” de Serrat o “la casa de la bombilla roja” de Silvio, “Pasa, entra” de Pedro Guerra… y un sinfin de ellas, donde no se en cual estado fueron escritas, pero desde luego describen y proyectan una cotidianidad, una apacible comodidad, madurez creativa… esa “Doméstica felicidad” que dice Sabina, y no por ello dejan de ser menos geniales y bellas.

La verdad, es que me molestó un poco esa frase porque existen jóvenes artistas que todavían confunden el arte con ir “por el lado salvaje de la Vida”… y no, apelo a la creatividad, al trabajo arte-sano, sin necesidad de tener que ahogarse uno en sus propios vómitos, ni tan siquiera morir joven “para tener un bonito cadáver”. Los cadáveres nuncan son bellos… les falta calor… y huelen mal. Hay quienes todavían se drogan para conseguir una cita con las musas, pero acabaran encontrando sólo cita previa en Salud Mental. Porque hay artistas que se drogan, pero no todos los drogadictos son artistas… en realidad, sólo son débiles hedonistas.

Y por qué no decirlo… me jode la posibilidad de creer que Sabina, caiga en la trampa de escribir para no defraudar un cierto público mayoritario, incapaz de perdonarle que sea féliz. Si alguién quiere una canción de desgracias y corazones partio, que las escriban ellos… pero que no le pidan a los artistas que se suiciden por ellos.