A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


Febrero dos mil diez
febrero 18, 2010, 4:49 pm
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Hay días que me levanto como se levanta el viento de Tramontana. Esos días, mejor cierro la boca para que no de portazos. Afuera, la ciudad chirria, estridente, en un vaivén de Carnaval sin chicha ni limoná. Dentro, el aire es de cartón.

Es de noche y es febrero, pero eso me importa un bledo. Dicen que San Valentín tiene una orden de alejamiento desde su condena por abusos sexuales a Cupido, al cual ingresaron en un Centro de Protección de Menores. Me da igual… me queda Karina con su “flechas del amor”, que se actualizó y ahora dispara dardos envenenados.

Mi compañera, en la mesa del comedor, da las últimas puntadas a su disfraz de cisne. Ayer se vistió de “Patito Feo” y hoy toca de “Cisne”. Yo tengo preparado mi traje de “Bonzo”, creo. Del granito de arena que ayer pusimos para hacer una montaña, hoy sólo me queda unas motas de polvo en el saludo. Me preparo una cafetera y me enciendo un cigarrillo como si encendiera la mecha de un cartucho de TNT. Voy a sacar el perro a la calle para que pueda cagarse en “tò” lo que se menea.

Vuelvo del paseo con hambre. Pongo “20000 puñaladas” de Marea en el reproductor de Cd´s de la cocina, a toda hostia. En el frigorífico sólo quedan dos huevos, cervezas, un poco de “Oporto” y un corazón, pero esta congelado. -“¿qué quieres de comer?”- pregunto a mi compañera para romper el hielo, no exento de cierta ironía, claro… Entonces ella me pilla desprevenido, por la espalda, me rodea con sus brazos y dice: – “Porque no mejor preguntas qué quiero que me comas”…- y, entonces me agarra el corazón hasta descongelarlo por completo. Yo siempre supe que esta chica, por mucho que se disfrazara, en el fondo era un microondas.

Pulso el “EJECT” en el reproductor y cambio de disco… y sacio mi apetito en la mesa de la cocina, dándole al “FFWD” y al “REW” hasta encontrar la canción que nos gusta. Después, mucho mejor… me enciendo otro cigarrillo, pero esta vez es como si encendiera un faro costero para los barcos naúfragos de la noche. Hasta el viento se ha calmado como si le hubiera hecho, de pronto, el efecto de un par de “Tranxillium”. Hasta el aire parece sentirse mejor de su ataque de asma. Todo queda en paz… hasta la ciudad, afuera, parece haber encontrado su lugar en el mundo, y camina relajada.

Vamos miniña, es un buen momento éste para salir y dar una vuelta hasta la montaña más cercana. Toma del frigo la botella de “Oporto” y deja los disfraces… yo no lo necesito…¿y tú?. Venga, mi amor, dale al “PLAY”y cantemos…

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