A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


Noviembre, no miente…
noviembre 1, 2011, 12:19 am
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Noviembre, no miente… abre la ventana, y no tienes ningún mensaje nuevo. Regueros de tinta recorren los periódicos, como las negras aguas en canalillo bordean las aceras en un descanso de la lluvia. Ambas riadas macilentas se dirigen hacían un sumidero cercano al olvido. A primera vista,la Vida se presenta para descargar en alta calidad, formato 3D, High Definition y sonido surround, envolvente qué flipas… lástima la programación emitida sea en su mayor parte basura. La otra parte, la didáctica, apenas llega a la cuota de pantalla necesaria.

Noviembre, no miente… y tendremos el 20N, con sus “Elecciones Generalísimas”, donde el Pueblo tendrá el gobierno que se merece. ¿Cuándo dejé de creer en eso llamado “Pueblo”?… Pudo ser cuando tome la salida de emergencia en mi burbuja platónica. Cuando los víctimas fueron convirtiéndose en verdugos. Cuando se asumió la adolescencia como una enfermedad curable con la edad, sin especificar ¿a qué edad?; o cuando la Naturaleza, tan sabia ella, suspendió Matemáticas, Geografia e Historia, varios cursos seguidos, llegando a ser una púber más, preñada de un fracaso escolar.

Noviembre, no miente… entre el tira y afloja del quiero y no puedo, gana siempre el invierno. Ganan terreno edificable los desiertos en el extrarradio de los paraísos fiscales. Gana la Tonta del Bote el Gordo del Niño, con el reintegro… es decir, una suegra, a la postre y para más INRI, imposible de ganártela, o de perderla. Y sí, gana la Banca, por supuesto, mientras los que luchan contra ella sigan con sus nóminas domiciliadas a un interés fijo, aunque variable. Resulta muy difícil oír los gritos de la Puerta del Sol desde un ático en la Luna. Allí todas las ventanas están blindadas e insonorizadas. Quizás, si se llegara con alguna pedrada…

Noviembre, no miente… y mientras tomo mi desayuno cotidiano de cal y arena con migajas de realidad, recibo una convocatoria a la Huelga General, promovida por el alma. ¡Hay que joderse!…reclama su derecho a percibir los trienios correspondientes por todos los años sirviendo en el Cuerpo. No hago mucho caso. El alma no tiene representatividad parlamentaria en mi agenda. Enciendo el ordenador para contemplar compungido la deforestación de los Montes de Venus. Ya mismo no podremos justificar, de un modo frívolo, como corresponde a todas las justificaciones, el por qué de nuestros pelos en la lengua.

Noviembre, no miente… y yo tampoco. Odio a las madres que tuvieron sus hijos para poder sentirse personas. Odio a los niños que no quieren crecer, porque duele. Odio a los quieren salvar el mundo a su imagen y semejanza. Odio a los que necesitan creer en algún Dios para poder creer en si mismos. Odio a los gurús del autoconocimiento, en continua búsqueda de si mismo a través de sus ombligos. Odio las vaginas vegetarianas. Odio a los abogados que no actúan de oficio. Odio a los políticos que cobran por serlo. Odio a los que dicen: “soy apolítico”. Odio a los jóvenes que no ejercen y a los que no están dispuestos a pagar el precio de su libertad regalada. Odio a los mayores, sin historias que contar.

Noviembre, no miente… y ya me dice: “Jero, llegas tarde”. Lo sé. Marcho ya para mi trabajo nocturno. Preparo mi mochila con un libro para leer, por si la noche me tiende una emboscada; mi manta eléctrica, por si el reuma; un paquete de tabaco y mechero, por si el aire empieza a pesar más de la cuenta; y el corazón en un “Tupper”, por si las moscas…

 

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