A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


Hijos del domingo
enero 26, 2013, 2:53 am
Filed under: General
Ilustración de Jerónimo Mejías

Ilustración de Jerónimo Mejías

Los hijos del domingo
leen cuentos plastificados
en sus barrios de peluche
con padres basados en hechos reales
rezando a Walt Disney
con canciones almidonadas
y seclares golosinas
su mamá les mima
dándoles de comer todos los días
y planchándoles el abecedario
con gomina en los espejos
más limpios
para los hijos del domingo

… pero nosotros no somos
esos hijos de domingo
somos espermatozoides de garrafón
calentones de sabadete
apagados con jarros de agua fría
hijos de bisuteria
bajo embargo
y una orden de alejamiento
dictadas por Santa Claus

… así que aprendes
a no creer en Dios
a huir hacía delante
con habitaciones de quitan y pon
universidades a distancia
con sólo una asignatura: septiembre
y pagar al contado cada sueño
forzar las puertas del corazón
las que sólo abren
desde dentro



A cuesta con enero
enero 19, 2013, 4:34 am
Filed under: General

a cuestas

El viento aúlla entre las rendijas de un cielo acuarela este catorce de enero como un animal lunático, o como el berrinche de un preescolar, mientras la fiebre pone a calentar mis ojos y estruja mis músculos rellenos de crema, y los huesos crepitan como madera seca. En tal estado, no se me ocurre nada mejor que un caldito de letras, rebozado con mi mantita de “Ikea” y un “Frenadol”, así aprovecho y redecoro este blog inhóspito. No debería pintar hoy gaviotas de humo, pero ya me pilla con el pincel encendido.

Se despidió el dos mil doce ” a la francesa”, escapando por los escaparates y las ventanas abiertas de un Smartphone. Se fue arrancándole días enteros a mi biografía inédita, con tardes al curry y madrugadas bajo dos capas de olvido. Marchó por “la vereda de atrás” hacía la trastienda del amor, donde un suicida cuelga como adorno bajo el arbolito de Navidad. ¿Mi deseo para el año que viene?: ¡Que no calle la calle!…

Damocles, como todos los años, dejó olvidada su espada, colgada del techo con peligro de derrumbe de la marca “España”. Ariadna sobrevive comercializando su hilo para higiene bucal. Cassandra se lo jugó todo en la Lotería, y perdió. Yo sigo sin saber venderme, por eso me regalo y ni con esas. Sigo estando preso en el paraíso, de alquiler en una caverna, Platón se llama mi casero. Bastante luminosa, para ser una caverna, aunque todavía pululan por el inmueble algunas sombras del anterior inquilino. No me molestan, por mí pueden quedarse el tiempo que quieran, siempre y cuando no se apalanquen en mis ojeras y entre las arrugas de la edad.

Lo primero que hice este año es comprar media docena de corazones. Encontré una oferta nada desdeñable y mis muñecos de macramé se alimentan de ellos. Ellos son mi principal compañía por ahora. Nadie comparte mi cerveza negra. Mis amigos salieron rodando sobre las pelotitas de sus hijos, como planetas de goma que luego aparecerán por cualquier rincón de la galaxia… me refiero a las pelotas, no a los niños, éstos aparecerán luego en alguna lista de desaparecidos. Me autoplagio día tras día, planchando las tardes del domingo mientras Marwan “denuncia por malos tratos a la soledad”. Las cuerdas de mi guitarra me sirven de tendedero para ir secando un Si menor en Sol sostenido. Sigo poniéndole letra a todo lo que no dijimos y a todo lo que no escuché.

Es cierto, necesito lanzar el ancla hacia algún norte prófugo de mi mapamundi, huir de las arenas movedizas, porque hay momentos donde la cordura marca la reserva y la realidad necesita de prótesis para andar. Intento no poner la tele porque ya me cansé de tantos Ratonex Blankiadores, Goberrantes politixicómanos, Cohechiceros inmunocipales, Monarcos parasipléjicos, Messiánicos ovejurracas, Infantelistas freegolós y Sabelopodos telegenéricoz. Pero es que no me gusta comer solo.

El precio por no cumplir las expectativas ajenas está sujeto a la inflación. Nadie me infla los huecos y yo tampoco jodo, en el término más estricto de la semenaútica. La verdad es que disfruto más viendo el éxtasis de mi perro revolcándose de espaldas contra el suelo, mientras más sucio más disfruta, que escuchando las vicisitudes gastrointestinales de un neonato o los vaivenes pedagógicos de una generación malcriada. Y lo que peor llevo es el victimismo generarquizado. Resulta obvio que la mejor media naranja para un “Recorte” es una “recortá”. Cansa ya tantas manifiestaciones pacifiestas. La otra mejilla de la gente “sencilla” está cada día más hinchada de tanta hostia consagrada. Sólo me hace “tintin” los de “Stop-Desahucios”…

En fin, andemos este dos mil trece pasito a pasito, dejando cicatrizar el pasado y siendo generosos con el futuro, invitémoslo a tomar un cafecito, mientras preparamos un próximo golpe al infame destino. Y que el dos mil catorce nos pille confesados… Me voy a “currar”, que por ahora puedo…

https://www.youtube.com/watch?v=vdKNfmO5P3Y