A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


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octubre 1, 2015, 2:24 pm
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A ver… todo hay que decirlo… Las madres, por lo general, suelen ser gachís eficientes. Estoy de acuerdo. Vale. Pero… como “personal shopper” dejan mucho que desear. Si no, contestad ¿qué madre cuando eras niño acertaba con la ropa que te quería comprar?… Costaba lágrimas y sudor hacerle comprender a tu madre que aquel pantalón de pana no tenía nada que ver con el que llevaba Leif Garret en “Tres en la carretera”… Lo siento, no saben elegirnos ropa, como no supieron elegirnos padres. Porque… algunas, ¡valientes padres que nos encasquetan!…la ropa, bueno, se podía descambiar, pero los padres… ¡sólo decir que a mi si me hubieran dado por elegir entre los pantalones de pana y mi padre, hubiera elegido la pana!…En fin, eso sería otro tema, que ahora no viene al caso, pero, bueno, ya que estamos…

…Si fuera por los padres los niños irían al colegio todos los días vestidos de ninja o con la camiseta de la Real Gana. Porque los padres sí entienden de moda infantil… ellos inventaron lo de un calcetín de cada color, lo de los pantalones subidos hasta el ombligo y lo de los picos de la camisa por fuera, todo un clásico que nunca pasará de moda. Y también porque los padres, todo hay que decirlo, sí saben elegir bien una madre para nosotros… eso sí.

…No sé porqué, pero a mi, para madre, me gustaban mayores que yo. Sí, maduritas, con buenas tetas…(en eso, salí a mi padre), algo de barriguita para apoyar la cabeza y buena mano izquierda, para los cachetes en el trasero…que sí, ya entonces eso me ponía, cuando las sombras de Grey no llegaban ni a chorretes en mi pueblo…

Y todo esto venía porque, hoy, vi en una tienda a un niño con su madre, ejerciendo éste su infante derecho a discrepar en cuanto la línea del nuevo uniforme escolar. Su madre, escuchó sus quejas con paciencia maternal, más atenta como estaba a la dependienta que no le hacía ni puto caso. Luego el niño quiso hacerse el moderno y empezó a subir el volumen, tirándole del vestido a su madre y tomando postura para tirarse al suelo y manifestarse cual perroflauta en fase pre-antidisturbios… entonces, ¡oh, milagro!, aquella MADRE le arreó tremendo manual pedagógico en el culo al chiquillo que esté no pudo sino quedarse con un poco de hipo, por la emoción contenida, pero más quietoparao y callao que un testigo muerto… ¿Qué decir?… para mí esto fue como una bendición, una epifanía, un San Pablo viendo la luz al caerse del caballo, una hostia bien dada en todos los morros de los Paulo Coelho, una patada en los cataplines para todos esos pedagogos de bolsillo que fabrican en serie las universidades, como un eureka arquimediano, un pasito de Humanidad en la Luna… ¡Por fin!…¡algo de esperanza!, ¡no todo estaba perdido en este mundo!

… ¡Qué más puedo añadir!… de súbito, me sentí como un chaval, tuve ganas de abrazar a aquella mujer, besarla, alzarla en brazos, chuparle las tetas, subirles la falda a un altar y bajarle las bragas hasta mi más lejana infancia… y hacerla mía, adoptarla, a pulso (si aun pudiera hacer esas cosas) entre las perchas de chandales colegiales y camisetas de nylon a mitad de precio… ya saben, hacerle lo que se le hace a las MADRES… darle las gracias por existir.