A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


LA NOVIA
mayo 29, 2016, 12:45 pm
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NOVIA SENTADA

Si no me hubiera alargado con el vermut y las cervezas, quizás no me hubiera encontrado con aquella estampa. Una mujer vestida de novia, con sus tules, sus gasas y esas cosas… sola, en un bareto de la avenida, a las cinco de la tarde… Por muy domingo que fuera, no era algo normal. En cualquier otro momento, hubiera flipado un poco, y nada más, hubiera apartado la vista y fingir que no la veía como hacían, parecía, los demás… Sobre todo, hubiera escondido mi mirada, cuando sus ojos me apuntaron directamente,  detrás de la veladura de su velo… No fui yo sino la tasa de alcohol, quiero creer, quien me levantó de mi banqueta y me hizo acercar una silla hasta su mesa.

– Perdona, no quiero molestar, pero si no te lo pregunto exploto..¿qué hace una novia a estas horas en este bar?

– He venido por mi prometido… Tenemos una boda que celebrar…

– Y…¿crees que va a estar aquí?..¿por qué?

-Le gustan los bares… ya he estado en varios, pero nada…

-¿En varios?…¿Cuánto llevas buscando?

-Doce años

-Ostia!!..perdona…¿doce años?… lo mismo ya ni lo reconoces, no?!!- aguantándome entre la risa y el miedo suscitado por la posibilidad de estar con una desquiciada, y por no saber qué decir, no se me ocurrió otra cosas que preguntar, para dar por terminada aquella conversación- …Bueno, ¿y su nombre?…¡yo qué sé!…por si acaso lo conozco o te puedo ayudar…

-Jerónimo Mejías

-…

 

Por supuesto, no me hizo nada de gracia escuchar mi nombra en la boca de esa desconocida. Me faltó tiempo para levantarme, pagar mi cuenta, e irme. Directamente marché a casa y no volví a salir hasta el próximo día que tocaba ir a trabajar. Todo normal, hasta que en un momento me asomé ala ventana. Al otro lado de la acera, con su blanco vestido impoluto, con su falda inflada como un merengue. la novia del bar, miraba directamente hacía mi ventana. Me metí para dentro. Pensé que me la iba a encontrar al salir del trabajo, pero no, menos mal. Empecé a preocuparme…

Volví a encontrármela al día siguiente, al asomarme en mi terraza para echar un cigarrito. Parada al otro lado de la calle, con la vista alzada hacía mi, fija, con insistencia. Tenía que hacer algo, y bajé hasta la calle para arreglar aquello.

-Oye, ¡ya esta bien, no!… ¿qué quieres?

-Nos esperan en la iglesia

-Pero ¡¿de qué vas?!….

Retorné a la seguridad de mi casa. No había sido buena idea bajar… ¡qué dirían los vecinos al verme hablar con aquella muñeca de manicomio, aquella loca de altar!… Decidí dejar pasar el tiempo. Ya se cansaría…

El tiempo pasó, pero no se la llevó. Pasaron los días con sus noches, y cada dos por tres, al asomarme a alguna ventana, allí seguía, vestida de luna inmaculada, silente, una estatua de soledad, indiferente al resto del mundo… y ¡¿por qué no decirlo?!: .. ya.un poco “obsexyva”…

Un fin de semana, aburrido ya del asunto, algo más relajado tras comprobar que tampoco parecía agresiva, volví a bajar para hablar con ella. Y hablamos, tranquilos… y oye, resulta que no parecía tan desfasada… diría que incluso era interesante… y bastante guapa…encima tenía humor, por lo que era inteligente… yo qué sé… ¡¿qué queréis que os diga?!… que mañana me caso… sí, en la Almudena… nada especial, algo sencillo…sólo ella y yo… y Lucifer, que es quien oficia la ceremonia…