A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


Por la escalera de Jacob
febrero 13, 2017, 1:51 pm
Filed under: General

images-3

PRÓLOGO

Esta semana pasada fuí al Ayuntamiento para pedir un Certificado de Empadronamiento. Lo necesitaba para a la vez pedir un Certificado de Residencia para poder viajar, porque aquí en las Islas Canarias te hacen descuento si eres residente, si no, sale carísimo. Hacía tiempo que no iba a visitar a mi familia, y me apetecía. Pero no me lo pudieron dar, porque según los datos que figuraban en su base de datos, mi estado era de fallecido.
– ¿Muerto?…¿cómo que muerto?… No me ve Vd. aquí frente suya…
– Ya… sí, le veo… habrá habido algún error en algún sitio. No se preocupe, se harán las oportunas diligencias y se descubrirá dónde está el fallo.
– ¿Y qué hago yo mientras tanto?
– Pues, no sé… podría hacer una reclamación, pero para ello necesitaría, seguramente, presentar algún certificado sellado de un facultativo colegiado que atestigue sigue vivo o algo por el estilo… Yo no puedo hacer más
-…

INTRODUCCIÓN

¡Qué decir del cabreo con el que salí del Ayuntamiento ese día!. Pero bueno, como soy un tipo positivo, busqué soluciones. Presto llamé a Cita Previa para ver si podía con urgencia acudir a mi doctora del ambulatorio esa misma tarde. Estaba de suerte, conseguí la cita. Sin duda la doctora podría constatar mi estado de viviente, o lo que fuera.
A mi hora me presenté en la consulta.
– ¿Muerto? ¿me dice que en el Registro Civil figura como muerto?
– Eso mismito doctora…
– ¿Y necesitas ahora que lo confirme dices?…
– Bueno… más bien me gustaría que lo desmintiera, puestos a elegir!!
– Es un poco raro… pero bueno, dígame, Vd., ¿cómo se siente?
– Yo me siento como siempre…
– A ver… Vamos a tomarle el pulso…
Tras presionar con su pulgar las venas de mi muñeca por un instante, transmutó el color de sus mejillas y exclamó:
– Pues vaya!… Resulta que sí, que esta muerto… desconcertante… Pero dígame… ¿se ha sentido un poco raro últimamente?… haga memoria, a ver si le ha ocurrido algo inusual, o cualquier detalle que pueda aportar algo…
– No sé…- Esa era la verdad. Yo me encontraba como siempre… aunque…- Bueno, ahora que lo dice… hace un par de días…
– Sí, diga… cualquier cosa puede ser relevante
– No sé yo, eh!!…pero bueno, le cuento… A principios de semana me ocurrió que mientras dormía, encontré a la mujer de mis sueños… ¿Qué cómo lo supe?… Mire Vd., la primera vez que la vi estaba seca, seca y blanca como el Salar de Atacama, como un folio virgen, pero la bastó sólo un par de lágrimas para que le brotaran palabras enredaderas de las que salían flores y pronto la planicie de su cuerpo se fue llenando de curvas, cordilleras repletas de vegetación. Supe que era la mujer de mis sueños porque nada más verla mi cuerpo sufrió una sacudida de 9,6 en la escala Richter, que si no me rompí fue porque me volví blandito, blandito y dulce como si me hubiera caído de pequeño en el tarro de las chuches… Ya sé, Vd. pensará que eso es de lo más normal, y tiene razón. En el sueño, esa mujer, me informó que también ella se encontraba durmiendo, en otra ciudad, otro país, otro continente, en el otro hemisferio, pero al verme aparecer en su sueño, supo de inmediato, que yo era el hombre de su sueños, no sé por qué… Sí, un poco cursi pensará Vd., y razón no le falta, pero… era maravilloso. Al día siguiente, nos volvimos a encontrar soñando. Ya deducirá Vd., que al estar en otro hemisferio, en concreto la Argentina, obvio por su acento porteño, los husos horarios nos alejaba y sólo nos permitía coincidir en sueños apenas un par de horas… pero no importaba, porque también sabrá Vd., que en los sueños el tiempo deja de ser lineal, se vuelve curvilíneo, inconcreto, subjetivo… y así, en menos de dos horas de nuestro tiempo despierto, lineal y aburrido, allá, en nuestro sueño, nos daba tiempo de vivir y revivir una vida y más… El caso, es que a la otra noche, ávido de volver a revivir más vida con mi mujer de los sueños, me entregué emocionado en los brazos de Morfeo… pero nada… Luego supe, que esa noche, ella no acudió a la cita por un repentino e inoportuno ataque de insomnio. Me contó luego, a la otra noche que sí pudimos reencontrarnos, que lo intentó todo para dormirse a tiempo, desde pastillas a tisanas, e incluso se fumó un par de canutos y hasta se masturbó para relajarse y conciliar el sueño… pero nada, cuando lo consiguió, en el otro hemisferio, yo ya me había levantado… Y eso quería llegar doctora… Ese día cuando me desperté, sí me sentí raro… sentí como que esa noche, me había perdido otra vida entera… ¿Cree Vd. Doctora, que podría ser eso?…
– Uhmmm… Yo no me quiero arriesgar con ningún diagnóstico, pero… quién sabe, no se puede descartar nada… Por lo pronto, le voy a mandar hacerse unos análisis y cuando me lleguen los resultado ya veremos…
– Pero… entonces, ¿qué hago mientras?, ¿puedo viajar?…
– Hombre… viajar en su estado no es recomendable… Ya le digo, esperemos los resultados…
-…

NUDO

Pues, la verdad, tampoco me ayudó mucho la visita al médico. Al salir del ambulatorio, me sentía un poco contrariado y agitado. De camino a donde había aparcado el coche hallé una parada de guagua con su asiento vacío, y me senté a echarme un cigarrito. Apenas encenderlo, se acercó una mujer y se sentó en el otro extremo del banco. Observé que me miraba de soslayo. También yo la miraba de la misma manera. Me recordaba algo a mi madre, pero bueno, muchas mujeres me recordaban a mi madre de la que ya me costaba vislumbrar claramente su cara. No dije nada, hasta que ella me preguntó: – ¿Te encuentras bien?…
– Sí, ¿por qué lo dice?…
– No hombre… es que te veía un poco alicaido, y como estamos al lado del médico, pues pensé que lo mismo venías de una consulta y te habían dicho algo malo…
– No, nada… aparte de que me han notificado mi muerte clínica, nada malo…
– Ah, bueno, sí es sólo eso, tú tranquilo… Podría ser peor…
– ¿Peor?… ¿sabé Vd. de algo peor que la muerte?…
– Sí, claro… lo mío…
-… ¿Y qué es lo suyo, si puedo preguntar?
– Pues… la vida
-… Bueno… si Vd. lo dice…
– Te explico – Dijo, y tras una mirada que yo interpreté como algo condescendiente y recolocando su postura, aprovechando para estirar unos pliegues de su falda, pasó a explicarse-… Habrás escuchado alguna vez decir a algunas mujeres que se casaron con el mismo Diablo, ¿no?-
– Sí – contesté al instante, pues sí era verdad que lo había escuchado unas docenas de veces o más…
– Pues yo nunca lo dije, hasta ahora…No lo dije, pero lo hice. Al principio, cuando aún no vivíamos juntos, ya había notado que él y sus amigos eran un poco hijoputas… pero bueno, como casi todos, pensé. Sin embargo, a mi me trataba bien, me ofrecía todo lo que yo necesitaba. Me follaba como si quisiera poseerme entera. Y lo conseguía… Y lo consiguió. Me quedé embarazada. Nos casamos por la iglesía, porque él era muy religioso. Decía que en una iglesía, se sentía como en su segunda casa. Nos fuímos a vivir juntos y pronto empecé a notar detalles extraños, aunque con mi embarazo ya tenía bastante y no quería perderme en delirios de preñada. En mi barriga, el nuevo ser en vez de dar pataditas, se daba de cabezazo contra mi barriga. Más de una vez temí que podría romper la bolsa amniótica…En esto, recuerdo ahora, una noche me despertó un ruido en la cocina. Cuando llegué me lo encontré, a mi marido, con la boca llena de ceniza, y en sus manos la urna funeraria con los restos de mi padre y madre juntos, muertos en un accidente al poco de conocerlo a él… – Me levanté con hambre- contestó, cuando le pregunté qué hacía… Luego, otro día, encontré de los jilgueros sólo las plumas en su jaula. “- Habrá sido un gato-” dijo él… pero la jaula estaba cerrada… Después estaba esa manía de no dejarme entrar en su cocina, y comprar sólo animales vivos que él mismo mataba, creo, en esa cocina privada… Él cocinaba para mi, todo muy rico, pero nunca comimos juntos… de hecho nunca lo ví comer. Aparte de eso, me cuidaba bien… sólo se enfadó el día que entré en el baño sin llamar y me lo encontré recortándose una especie de cornamenta en su frente . “- Esto es por tu culpa-” gritó, y cerró la puerta de una coz. Mentira, yo nunca le puse los cuernos… Luego, nació mi hijo, justo el día de navidad. Nació en casa, porque él mismo asistió el parto, no dejó que nadie más participara. El niño salió a imagen y semejanza del padre, también con dos protuberantes espinas en la frente… Esa misma noche, mientras yo languidecía postrada todavía en cama, escuché cómo el padre le decía a la criatura que ya no me necesitaban, sólo se bastaban para destruir el mundo y cosas por el estilo… no puedo recordarlo bien. Pero, aquella misma madrugada, cuando el padre en una mecedora con su anticristo, también dormido en su regazo, me levanté como pude, rocié la habitación con disolvente que encontré en el garaje, y les prendí fuego… Desde la calle contemplé como el fuego se extendía por las habitaciones. Cuando llegaron los bomberos, ya amanecía y el incendio se había propagado por toda la casa. Casi todos los vecinos ya llevaban algo de tiempo con sus pijamas y batas en la calle. Los bomberos y la policía que llegó después, mandaron desalojar la calle. Yo me quedé en una esquina, en la acera de enfrente… Desde allí pude contemplar como desde las llamas, unas figuras surgían, eran mi marido y mi hijo…             “- Joooder, con tanto jaleo no se puede dormir tranquilo, ¿qué coño pasa?!!”-…

-... ¿Y?…

Pude musitar, después de esperar que la mujer siguiera la historia, pero nada, quedó callada

– ... ¿Qué pasó luego?..- Inquirí
– Pues nada… Todavía seguimos juntos
– ¿Cómo?… ¿No le da miedo?
– Como te dije, más miedo da la vida…

Y se volvió a quedar muda, en off, con la vista perdida, creo, en algún sitio de su interior… Por mi parte, ya había tenido bastante, y decidí marcharme con lo mío. Intenté ser educado y le pregunté si iba a alguna parte, pues lo mismo podía acercarla en el coche en vez de quedarse esperando la guagua… Sin embargo, cuando me contestó que volvía a su hogar… me inventé la excusa de que acababa de recordar que debía hacer una cosa urgente y me marché dejándola en su mundo… o inframundo, no lo sé.
Cuando llegué a casa, no sé por qué se encontraba allí una de mis ex…

¡Ya era hora!, ¿dónde te has metido?- ... Aquello parecía en deja vú. Creí que me había liberado hacía tiempo de tales interrogatorios.
Vengo del médico
– ¿Y eso?
– Pues nada… que por lo visto estoy muerto y yo sin enterarme
– No me extraña, siempre fuiste muy despistado
– Bueno, no tengo ganas de discutir – ya sabía cómo terminaban las conversaciones con ese introito- me voy a echar un rato
– Eso… haz lo que mejor haces

DESENLACE

Ni puto caso… Me tapé bien con mi edredón, estiré las piernas y me masajeé un pie con calcetín con el otro calcetín con pie. Intenté conciliar el sueño, a ver si tenía suerte y me encontraba en la otra punta del planeta con mi mujer de los sueños. Pero, qué va, no aparecía. Calculé la diferencia horaria… a éstas horas estaría saliendo de su trabajo, de camino en casa… En este sueño solitario, me encontré en una lucha encarnizada con otros que no sabía ni quienes eran… No sé cómo, mientras peleaba, pensaba…mejor dicho,sabía, que mi vida sería la que saliera vencedora de todas las otras vidas que intentaron y seguían intentando encasquetarme, desde mis padres, amigos, novias…Tal vez esas vidas fueran los oponentes con los que me encontraba dándome de hostias… Me desperté sobresaltado. Me acerqué al salón. Mi ex ya se había ido… mejor…
Al abrir la nevera descubrí que no me quedaba ninguna cerveza. Tampoco nada de comer… de hecho, estaba vacía. Cogí las llaves y salí a tomar algo en el bar de la esquina. Ya estaban a punto de cerrar, pero me sirvieron una cerveza. Me senté en la terraza a pesar del frío. En esto, una mujer llegó y se sentó también en la terraza, en la mesa contigua. Le sirvieron un café… Noté que me miraba fijamente…
¿Un día duro?- preguntó
Regular… acaso, extraño… Pero bueno, hoy me contaron que puede haber cosas peores
– Sí… las hay
– Dicen que la vida es peor…– Exclamé, quizás pensando que así me anticipaba a una posible respuesta
No… Lo peor es que se te muera un hijo – Contestó… Reconozco que no me esperaba esa respuesta y quedé un poco desconcertado…
Sí… eso debe ser duro… A mí se me murió mi madre… pero ya hace mucho tiempo… aunque sigue siendo duro… no puedo imaginarme lo que sería perder un hijo
– Sé lo de tu madre… también fue duro para ella
Perplejo, la miré fijamente. ¡¿Cómo podía saber ella lo de mi madre?!…
Perdona… ¿nos conocemos?…
– Quizás…- respondió, mientras me miró como hacía tiempo que no me miraban…
… ¿Mamá?…

EPÍLOGO

Mira por donde no me iba a hacer falta sacarme ningún certificado para viajar y reecontrarme con la familia… Fue una semana ajetreada, o tal vez fue toda una vida ajetreada… ya no lo sé. ¿Quizás ésta haya sido la vida que salió vencedora tras la pelea con las demás impuestas?.Quizás todavía estoy durmiendo, estoy esperando que se duerma en el otro continente la mujer de mis sueños… o quizás, la mujer de mis sueños siempre haya sido mi madre que ahora le daba por hablar con acento argento, de ella se podía esperar cualquier cosa… no lo sé… No me importa… En todo caso, por favor, no me despierten nunca…

escalera-de-jacob

Anuncios

1 comentario so far
Deja un comentario

Magnific, vraiment. Je vous felicite.

Comentario por Balbina Martín Espínola




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: