A muerte con la Vida… Blog de Jerónimo Mejías


mayo 17, 2008, 3:26 am
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 cincuenta por ciento de musa . Óleo sobre lienzo.

Jerónimo Mejías año 90 y algo…

 

 

 La poesía es una puta donde acuden los corazones con
pupa y las almas que vienen sin abrelatas. La poesía es
alérgica al polen, por eso cada vez que le regalan una rosa estornuda y si
le nombras la primavera, la jodiste. Ya lo puedes
arreglar después con un buen affaire… o pagar su peso
en sexo.

Y es que a la poesía la rima le da grima, la métrica le
parece tétrica y, al escuchar una oda, exclama: –
Veeeeeenga coño, no jodas! – … que ya esta bien de
rapsodas sin pelotas, poetas de probeta y peluquín.
Joder, que ella será puta, sí, pero de postín.

La luna, otra puta. Envidia tiene de la poesía, porque
le roba los clientes. Pero eso, a la poesía, se la
suda. Para ella la Luna no es más que otra gota de
semen en el océano de la noche. La luna, como dice
ella, para los astronautas o para estrellas de confeti…
que no, coño, que ella prefiere menos pedigrí y más
D.N.I., menos honey honey y más money money…

Y todo esto lo sé yo porque la puta poesía es mi
vecina. Eso lo sé, como ella sabe lo que me gusta
observarla mientras tiende sus braguitas. Lo que ella
no sabe, es cómo me pone… cuando se las quita.

 (De todas maneras… nadie puede hablar de la poesía mejor que er Lichis… os dejo un ratito con él… desde su primer trabajo “Cuando suenan las tripas”… con vosotros Él…)

 

 

 

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Tiempo
marzo 18, 2008, 5:24 am
Filed under: Poesía

El tiempo, con su costumbre de dejar mal apagadas las
colillas en mi cerebro. Su redonda omniprescencia
dándole cuerda a esta ruleta de la fortuna sin filtro.
Ese perfecto anfitrión de este purgatorio de segunda
división, con sus desganas de los lunes por la mañana,
sus alegrías entre bambalinas, sus risas como aperitivo
de un mediodía ajeno, aún, a la melancolía. Ese tiempo
sin remedio, ese viento bajo los cimientos, ese
esqueleto de los sentimientos, proxeneta de las
estrellas, el más cabrón de los maromos, carroñero de
los desechos que el amor deja a su paso. Ese, ese es el
tiempo que me espera en las aristas de las esquinas, en
la órbita de las hormonas, en las siempre peores
segundas partes de un instante… ese maravilloso
instante, apenas un parpadeo, donde crees que
sientes… que la vida se hace carne.